viernes, 29 de junio de 2012

¿Qué es la meditación?






La meditación es un proceso simple 
De observar tu propia mente. 
No hay que luchar con la mente 
Tampoco se trata de controlarla. 
Sólo hay que permanecer ahí, como un testigo que no elige. 
Cualquier cosa que pase, tú simplemente tomas nota de ello 
Sin prejuicios en pro o en contra. 
Tú no calificas 
Diciendo: esto no debe venir a mi mente 
o éste es un pensamiento feo y 
éste es un pensamiento muy bonito y virtuoso. 
Tú no debes juzgar 
Tú debes permanecer sin juzgar
Porque, cuando juzgas, pierdes la meditación. 
Te llegas a identificar. 
O te conviertes en amigo o enemigo. 
Creas relaciones. 
La meditación implica
Permanecer sin relacionarse con el proceso de tu pensamiento 
Estás sin relación alguna, fresco, calmado 
Observando cualquier cosa que esté pasando. 
Y luego aparece el milagro: 
Poco a poco uno se vuelve consciente 
De que menos y menos pensamientos están pasando. 
Entre más consciente estés, menos pensamientos pasan 
Entre menos alerta estés, más pensamientos pasan. 
Es como si el tráfico dependiera de tu atención. 
Cuando estás perfectamente atento
Aunque sea por un sólo momento, todos los pensamientos paran. 
Inmediatamente, hay una parada súbita 
Y la vía está vacía, no hay tráfico. 
Ese momento es de meditación. 

Poco a poco, esos momentos vienen más y más 
Estos espacios vacíos vienen una y otra vez 
Y permanecen más tiempo. 
Y tú eres capaz de desplazarte fácilmente 
A esos espacios de vacío sin esfuerzo alguno. 
Así, cada vez que quieras, te puedes desplazar
A esos espacios vacíos sin esfuerzo. 
Son refrescantes, rejuvenecedores 
Y te hacen consciente de quién eres tú.
Liberado de la mente, eres liberado De todas las ideas sobre ti mismo. 
Ahora puedes ver quién eres sin ningún prejuicio. 
Y el conocerse a uno mismo 
Es conocer todo lo que merece ser conocido. 
Y perderse el auto conocimiento, es perderlo todo. 
Un hombre puede conocerlo todo en el mundo 
Pero si no se conoce a sí mismo 
Lo ignora todo por completo
Es sólo una Enciclopedia Británica caminando. 

La libertad sin conciencia es sólo una idea vacía. 
No contiene nada. 
Uno no puede ser realmente libre sin ser consciente 
Por que tu inconsciente te domina 
Tu inconsciente va tirando de tus cuerdas. 
Tú puedes pensar, puedes creer que eres libre 
Pero no eres libre, eres sólo una victima 
De fuerzas naturales, fuerzas ciegas 

Así, hay dos tipos de personas. La mayoría 
Siguen la tradición, la sociedad, el estado, 
La gente ortodoxa, la convencional 
Los conformistas; ellos siguen la multitud 
No son libres. 
Y hay algunos pocos espíritus rebeldes 
Marginados, bohemios, artistas 
Pintores, músicos, poetas; 
Ellos piensan que están viviendo en libertad 
Pero sólo piensan. El que te rebeles nada más 
El que estés en contra de la tradición, no te hace libre. 
Todavía estás bajo el dominio de los instintos naturales. 
Estás poseído por la lujuria, la codicia, las ambiciones. 
Y no eres el amo de estas cosas 
Tú eres un esclavo. Por eso digo 
La libertad solo es posible a través de la atención. 
A menos que uno transforme su inconsciencia 
En consciencia, no hay libertad. 

Y por esto sólo muy pocas personas
lo han conseguido: un Jesús, un Lao Tzu 
Un Zarathustra, un Buda 
Sólo pocas personas 
Que pueden ser contadas con los dedos. 
Han vivido realmente en libertad 
Porque han vivido en conciencia. 

Éste debe ser el trabajo de cada buscador: 
El crear más y más conciencia. 
Entonces la libertad viene a su propio tiempo. 
La libertad es la fragancia de la flor de la conciencia. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

Fragmento de "Un pájaro al viento"

Oí contar que en una ciudad china había un gran restaurante, muy lujoso, el más hermoso y lujoso restaurante de la ciudad. y muy cerca de ese restaurante vivía un chino pobre. No podía ir al restaurante, era demasiado caro para él. Pero el olor de la comida, el aroma..., acostumbraba a olfatearlo. Y cuando almorzaba o cenaba, sacaba una silla de su casa, se aproximaba tanto como osaba al restaurante y se sentaba allí oliendo el aroma, el olor que surgía del restaurante mientras comía su comida. Lo disfrutaba. Tenía una pequeña lavandería. Pero un día recibió una sorpresa. Fue a verlo un hombre, el dueño del restaurante, llevando una cuenta por el olor de la comida. El pobre entró  a su casa, salió con una pequeña alcancía, la agitó, haciéndola sonar, frente a los oídos del dueño y le dijo:
     -Toma, te pago el olor de tu comida con el sonido de mi dinero.

Fragmento del libro "Un pájaro al viento"


Si te gustó, puedes encontrar mucho más aquí: www.osho.com