Escuchando a Led Zeppelin después de mucho tiempo pude notar ciertas características en su música enormemente parecidas con la música "creada" por el señor en cuestión.
¿Por qué mi interés en esta persona, dirán...?
Simple. Estoy en contra de todo lo que pretenda ser original, y no sea más que una copia barata de algo ya creado.
Dije una vez hace mucho tiempo: Es sumamente difícil ser original. La originalidad le corresponde únicamente a seres excepcionales. Con esto no quiero decir que sea imposible. Pero sí muy difícil.
Una persona está conformada por multitud de aspectos. Y uno de los aspectos más insoportables de ser plagiado es el aspecto artístico.
Es verdad que todos somos influenciables, eso nadie lo puede negar. Sin embargo, ¿cuándo cruzamos la línea de ser influenciados y ser plagiadores? ¿CUÁNDO? ¿Acaso existe juez en la tierra capaz de dictaminar tamaña acusación? Por supuesto que sí: Yo... Tú, él, ella, ellos. Todos somos lo suficientemente jueces cuanto nos plazca, en la misma medida en que todos somos sujeto de juicio en cuanto le plazca a nuestros hermanos, los humanos.
¿Qué me incomoda tanto de este asunto?
Ver a gente admirarse por un talento plagiado y muy poco original. Está bien verse influenciado, pero ya copiar es otra cosa. Acordes, tiempos, ritmo, todo... Todo lo ha copiado, eso sí, por supuesto, sin resultados óptimos. Marcello Motta, es, a mi entender, un bobalicón intentando adoptar una postura demasiado alta a la que aspira, y en el intento, pues, sólo puede engañar a los muchos comptatriotas que no llegan más que a bandas de estación nacional.
No me jodas, Motta... No le llegas ni a los talones.
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